• El fin de semana de ley seca tiene más planes de lo que parece, uno de ellos es ir al cine: En cartelera, por ejemplo, está la cinta colombiana ‘Susana y Elvira, sin Plan B’.

COLOMBIA (Mayo 29 de 2026)        El 31 de mayo, mientras Colombia vota en la primera vuelta presidencial y la ley seca obliga al cierre de bares y licoreras durante el fin de semana, los cines abrirán con normalidad. Y esta vez, la cartelera tiene una película que parece hecha para el momento: Susana y Elvira, sin Plan B.

Este fin de semana electoral, los cines abren espacio para otro tipo de conversación: una película cálida, divertida y cercana, ambientada entre playas, música y paisajes colombianos que invitan a respirar distinto por un par de horas.

La elección, sin dudas, para ese fin de semana es ir al cine a disfrutar de una producción colombiana. ¿Y qué mejor que una historia cargada de humor, amor y un poquito de drama?

Una historia colombiana para cambiarle el tono al fin de semana

Casi veinte años después de que dos mujeres empezaran a hablar sin tapujos  en un blog, Susana y Elvira llegan al cine. Y llegan con la historia que merecían: una que no trata de villanas ni de tramas enredadas, sino de algo mucho más difícil de sostener en pantalla —y en la vida— que cualquier conflicto dramático. Trata de la amistad cuando el tiempo la complica.

Las vemos rondando los 40, con cuentas pendientes y con la organización de un importante evento que se convierte en la excusa perfecta para reencontrarse. Lo que parece el escenario de una comedia ligera termina siendo el territorio donde se dicen todo lo que no se dijeron. Porque Susana y Elvira siempre funcionaron como espejo de las conversaciones que uno tiene con su persona, esa con la que no hay filtro posible.

Lo que más sorprende de la película es lo que no tiene. No hay antagonistas, no hay una que sea la mala y otra la víctima. Hay dos mujeres completas, con razones propias, con un amor romántico que también juega su papel y con vínculos fraternales que las sostienen cuando la amistad cruje. Son mujeres reales que tienen su final feliz, pero sin prosopopeyas ni triunfos de postal: nada de riqueza absoluta ni de vidas perfectas de repente. Su victoria es del tipo con el que una se identifica, el que se siente posible. Y el camino hasta llegar ahí tiene playa, música, humor y momentos que llenan el corazón. Una pausa, en el mejor sentido de la palabra.

Uno sale de la sala con esa sensación que el cine da pocas veces, la de haber visto algo honesto. No porque todo quede resuelto de forma perfecta, sino porque la película le recuerda a uno que la vida tampoco lo es, que el amor —de pareja, de amigas, de familia— no es perfecto ni constante, y que aun así, elegir a quién tener al lado sigue siendo el mejor acto que uno puede hacer.

Desde la serie web de 2012, Manuela González y Mabel Moreno le dieron a Susana y Elvira algo que va más allá del guion. Una personalidad tan nítida y tan libre que se volvió aspiracional. Millones de colombianas no solo se identificaron con ellas, las quisieron. Querían una amistad así, una vida así de sin filtros, así de valiente para decirse todo.

Y el momento no podría ser más oportuno. Este fin de semana largo, entre urnas, resultados y la adrenalina propia de los días de elecciones, el cine es la mejor excusa para respirar.

Fuente: Central de Noticias AndeanWire